Apuntes de una observadora intermedia. Isabel Casal
No es fácil trabajar en grupo, no solemos hacerlo y, cuando lo hacemos, no somo capaces de sacarle todo el partido posible. Por eso, introducir un observador resulta enriquecedor para el propio grupo por su labor de sintesis, recopilación y registro de la memoria o conocimiento generado y, en una segunda fase, por las propias aportaciones del observador que enriquecen el trabajo grupal. Pero es igualmente enriquecedor para el observador que, como en mi caso, descubre cómo grupos heterogéneos comparten finalmente ideas e inquietudes similares. Si, es cierto, existen diferencias en su expresión, en su conceptualización, pero para todos los grupos la innovación supone un camino hacia la mejora y supone además un proceso contínuo.
Igualmente para todos los grupos la innovación presenta unas variables claves que tienen que ver fundamentalmente con las personas (implicación, estímulo, compromiso, liderazgo, voluntad fueron las palabras más repetidas) y con la aplicación de unas herramientas y rutas de trabajo(esto es importante, no basta con "parir ideas", hay que ponerlas en marcha, hay que trabajar): análisis y detección de necesidades, establecimiento de objetivos, formulación de un plan, puesta en marcha, evaluación de lo conseguido y... el proceso no se detiene, es continuo.
No es fácil trabajar en grupo, no solemos hacerlo y, cuando lo hacemos, no somo capaces de sacarle todo el partido posible. Por eso, introducir un observador resulta enriquecedor para el propio grupo por su labor de sintesis, recopilación y registro de la memoria o conocimiento generado y, en una segunda fase, por las propias aportaciones del observador que enriquecen el trabajo grupal. Pero es igualmente enriquecedor para el observador que, como en mi caso, descubre cómo grupos heterogéneos comparten finalmente ideas e inquietudes similares. Si, es cierto, existen diferencias en su expresión, en su conceptualización, pero para todos los grupos la innovación supone un camino hacia la mejora y supone además un proceso contínuo.
Igualmente para todos los grupos la innovación presenta unas variables claves que tienen que ver fundamentalmente con las personas (implicación, estímulo, compromiso, liderazgo, voluntad fueron las palabras más repetidas) y con la aplicación de unas herramientas y rutas de trabajo(esto es importante, no basta con "parir ideas", hay que ponerlas en marcha, hay que trabajar): análisis y detección de necesidades, establecimiento de objetivos, formulación de un plan, puesta en marcha, evaluación de lo conseguido y... el proceso no se detiene, es continuo.
Como la imagen del río, es un proceso que fluye y que, como el río, unas veces avanzará de forma plácida y en otras ocasiones el avance será algo más atropellado porque se encontará en el camino con saltos, rápidos, cascadas...De la observación de los cuatro grupos destaco una idea más: la innovación es conocimiento. Conocimiento inicial de las necesidades de los usuarios, conocimiento de lo que tenemos que hacer para conseguir satisfacer esas necesidades, conocimiento de nosotros mismos como equipo de trabajo y conocimiento de lo que hemos hecho para seguir mejorando (¿innovando?).
Muchas de las ideas expuestas por los grupos son de sentido común (hombre, esto ya lo llevo pensando yo mucho tiempo, dirá alguno). Y eso me recuerda una frase que citaba un profesor algo cursi que tuve en mis años de universidad: el polen de ideas, para referirse a la aparición en diferentes autores de temas, motivos o estilos similares sin aparente comunicación o influencia directa entre ellos. La cita no era original de mi profesor (por otro lado un tipo muy brillante) sino de William Faulkner que acuñó la expresión cansado de que se le planteara repetidamente la cuestión de su dependencia estilística en relación a Joyce. La clave, según Faulkner, residía en que “debe de haber una especie de polen de ideas flotando en el aire, que fertiliza en mentes similares, aquí y allí, sin necesidad de un contacto directo”.
Exista o no ese polen de ideas, está claro que hay que registrarlas, (aunque a veces da pereza, ¿a que si ?), hay que generar conocimiento con ellas y compartirlas para que, dentro del propio proceso innovador, se mejoren y enriquezcan.
1 comentario:
Un resumen brillante, que nos permite un nuevo punto de partida. Gracias. Un abrazo, Roberto Carballo
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